FIFA: la industria que cobra por todo y reparte lo mínimo

La FIFA factura miles de millones por el Mundial 2026 con exenciones fiscales y leyes a modo, mientras el país sede absorbe los costos. Así opera.

Resumen

La FIFA llega al Mundial 2026 como la maquinaria comercial más rentable de su historia: un ciclo que pasó de 11,000 a cerca de 13,000 millones de dólares proyectados, de los cuales unos 8,900 millones provienen solo de este torneo. Detrás del espectáculo opera un modelo poco conocido: una asociación registrada en Suiza que cobra por los derechos de televisión, el patrocinio y la boletería, exige a cada país sede exenciones fiscales y leyes especiales que no aplican al resto de las empresas, y traslada al gobierno anfitrión los costos de seguridad, infraestructura y servicios públicos. El reparto existe, pero va al futbol —federaciones, clubes y jugadores—, no a la economía del país que pone la sede. La evidencia de torneos anteriores es contundente: 12 de las últimas 14 Copas del Mundo dejaron pérdidas a sus anfitriones.

Desarrollo de la información

El 11 de junio de 2026 arrancó en el Estadio Azteca el primer Mundial organizado por tres países —México, Estados Unidos y Canadá— y también el más grande de la historia: 48 selecciones, 104 partidos y 16 sedes. México alberga 13 encuentros, repartidos entre la Ciudad de México (cinco, incluida la inauguración), Guadalajara (cuatro, en el Estadio Akron) y Monterrey (cuatro, en el Estadio BBVA).

La cifra que mejor describe el evento no está en la cancha sino en las finanzas. La FIFA proyectó originalmente ingresos de 11,000 millones de dólares para el ciclo comercial 2023-2026 y luego revisó esa meta al alza hasta cerca de 13,000 millones, casi el doble del ciclo anterior que incluyó Qatar 2022. Alrededor de 8,900 millones provienen únicamente del Mundial 2026, impulsados por tres fuentes: los derechos de transmisión televisiva (su mayor ingreso, cerca del 45% del total y unos 4,264 millones presupuestados), los derechos de mercadotecnia o patrocinio (alrededor de 2,693 millones) y la combinación de boletos y hospitalidad, que se dispara de unos 950 millones en Qatar a cerca de 3,000 millones en esta edición.

La FIFA es jurídicamente una asociación sin fines de lucro con sede en Zúrich, Suiza, y por esa figura generalmente no paga impuestos en ese país sobre los ingresos del Mundial. Como parte del proceso de candidatura, exige además que el país anfitrión exente de impuestos a la propia FIFA y a todas las empresas vinculadas al torneo. Su manual de licitación 2026 establece que la exención general “debe comprender todos los impuestos que puedan aplicarse en el país sede”, con una sola excepción acotada para el IVA sobre la reventa de boletos a terceros, topado a un máximo del 10%.

Esto convive con un mecanismo de reparto real, pero dirigido al futbol. A través de FIFA Forward 3.0, el organismo destina 2,250 millones de dólares en el ciclo para sus 211 federaciones, con hasta 8 millones disponibles por cada una. Para el Mundial 2026 reparte además 871 millones en premios entre las 48 selecciones —50 millones para el campeón— y un récord de 355 millones a los clubes que ceden jugadores, casi 70% más que en Qatar. Al cierre de 2022, sus reservas alcanzaron cerca de 3,970 millones de dólares.

¿Qué dicen las fuentes?

Los presupuestos oficiales de la FIFA documentan tanto los ingresos del ciclo como los montos de redistribución vía Forward, premios y el Programa de Beneficios a Clubes. La propia FIFA lo enmarca como reinversión “de vuelta al juego”.

El requisito de exención fiscal está confirmado en el manual de candidatura del torneo y ha sido documentado por especialistas tributarios a lo largo de varias ediciones. En el caso brasileño, el gobierno federal aprobó en 2012 la Lei Geral da Copa, un paquete legal que otorgó exenciones fiscales a la FIFA y sus contratistas, reguló la venta de boletos, las zonas de exclusión comercial y la responsabilidad estatal, e incluso suspendió temporalmente la prohibición de venta de alcohol en estadios para acomodar a Budweiser, patrocinador del evento. Buena parte de esa ley fue impugnada en 2013 ante el Supremo Tribunal Federal, en medio de protestas masivas. Qatar, Rusia y Sudáfrica adoptaron ajustes legales comparables para sus respectivos torneos.

Sobre el saldo para el país anfitrión, la literatura económica es escéptica de las cifras optimistas. El estudio conjunto FIFA-Organización Mundial del Comercio proyecta una contribución de 40,900 millones de dólares al PIB global y unos 824,000 empleos. Pero economistas especializados en eventos deportivos, encabezados por el académico Victor Matheson del College of the Holy Cross, sostienen que estas proyecciones tienden a sobreestimar los beneficios y que la ganancia real, una vez terminado el torneo, suele ser mucho más modesta o incluso negativa. Análisis basados en datos de PIB de cada Mundial desde 1982 encuentran que el efecto sobre la producción es positivo pero estadísticamente insignificante, y prácticamente nulo en el largo plazo. 12 de las últimas 14 Copas del Mundo desde 1966 dejaron pérdidas financieras a sus anfitriones.

En México, las estimaciones oficiales y empresariales prometen una derrama amplia: la Ciudad de México concentraría alrededor de 34,560 millones de pesos; Monterrey, unos 14,118 millones; y Guadalajara, cerca de 11,320 millones. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció una aportación federal de entre 1,500 y 2,000 millones de pesos por cada sede mexicana, destinada a infraestructura de transporte: la Línea 2 del Metro en la capital, la Línea 5 en Jalisco y las Líneas 4 y 6 en Nuevo León. La remodelación del Estadio Azteca, con un costo estimado entre 150 y 173 millones de dólares para cumplir los estándares de la FIFA, corrió a cargo de la iniciativa privada.

¿Por qué el país sede casi nunca recupera lo que invierte?

El modelo de la FIFA reparte el costo y concentra el ingreso. El organismo se queda con las grandes palancas comerciales del torneo —televisión, patrocinio global, hospitalidad— mientras los gobiernos anfitriones asumen seguridad, transporte, adecuación de estadios, zonas de aficionados, servicios de emergencia y logística. En el manual de candidatura, el país sede se compromete incluso a cubrir la seguridad desde los estadios hasta hoteles oficiales, aeropuertos y centros de medios, y a asumir la responsabilidad por incidentes.

La razón por la que las cifras de derrama suelen decepcionar tiene nombre técnico: el efecto multiplicador y las “fugas”. Cuando un evento atrae gasto, parte de ese dinero no se queda en la economía local sino que se va hacia la FIFA, hacia proveedores extranjeros o hacia patrocinadores internacionales. Si las ciudades ya tienen estadios e infraestructura —como ocurre con las tres sedes mexicanas— el gasto adicional es menor; y si una buena parte de los visitantes habría llegado de todos modos, o si los turistas habituales se ahuyentan por los precios y las aglomeraciones, el saldo neto se encoge. Es el viejo problema económico de lo visible y lo invisible: contamos los hoteles llenos y los empleos temporales, pero no contamos a quien dejó de venir ni el costo de oportunidad del dinero público invertido.

Hay un segundo costo que recae directo sobre la población: la inflación de servicios durante el torneo. En la Ciudad de México se documentaron aumentos hoteleros de hasta 961% para fechas cercanas a la inauguración —habitaciones que costaban unos 150 dólares llegaron a ofrecerse por más de 3,800—, con alzas cercanas al 466% en Monterrey y 405% en Guadalajara. Ese sobreprecio lo captura el sector privado y el visitante lo paga, pero distorsiona el mercado local y rara vez se traduce en beneficio permanente para la ciudad.

Señales que generan dudas

Conviene leer con cuidado las proyecciones que circulan estos días. Las cifras de derrama más difundidas provienen de gobiernos estatales, cámaras empresariales y consultoras contratadas para medir el impacto: tienen un interés legítimo en presentar el evento como un éxito, lo que las acerca más a un instrumento promocional que a una evaluación independiente. Varios economistas advierten exactamente eso sobre los estudios de megaeventos.

Además, las proyecciones optimistas y las advertencias de pérdida no son necesariamente contradictorias: pueden convivir porque miden cosas distintas. Una “derrama” mide el dinero que se mueve en la ciudad; un saldo fiscal compara ese movimiento contra lo que el gobierno gastó e invirtió. Un reporte sobre las tres sedes mexicanas señala que la inversión en infraestructura supera la derrama esperada, lo que apunta a un resultado neto negativo para las ciudades aun cuando el flujo turístico sea alto. La diferencia entre “entró mucho dinero” y “el gobierno ganó dinero” es justamente donde suelen naufragar las promesas mundialistas.

Verificación de la información

Verificado. Los ingresos proyectados del ciclo 2023-2026 (de 11,000 a ~13,000 mdd; ~8,900 mdd del Mundial 2026); la estructura de ingresos (TV ~45%, patrocinio ~2,693 mdd, boletos y hospitality ~3,000 mdd); la condición de la FIFA como asociación suiza sin fines de lucro y el requisito contractual de exención fiscal en su manual de candidatura; los montos de redistribución (Forward 3.0 ~2,250 mdd, hasta 8 mdd por federación; 871 mdd en premios; 355 mdd a clubes; reservas ~3,970 mdd); la Lei Geral da Copa brasileña y sus disposiciones; el consenso académico de que 12 de 14 Mundiales desde 1966 dejaron pérdidas; la asignación de 13 partidos y las tres sedes mexicanas; las aportaciones federales de transporte (1,500-2,000 MDP por sede) y el costo de remodelación del Azteca; los aumentos hoteleros documentados.

Razonablemente inferible. Que México concedió exenciones fiscales equivalentes por la vía contractual, al haber firmado las garantías estándar de candidatura. Que el resultado fiscal neto de las tres sedes mexicanas tenderá a ser negativo, dado que la inversión en infraestructura supera la derrama proyectada. Que la redistribución de la FIFA beneficia al ecosistema del futbol más que a la economía general del país anfitrión.

Suposiciones no verificadas. No se localizó un estatuto federal mexicano equivalente a la Lei Geral da Copa brasileña; las exenciones parecen operar por contrato, no por una “ley FIFA” mexicana específica. No existe una cifra oficial consolidada del costo neto para las finanzas públicas mexicanas. Tampoco hay un dato público que precise cuánto retiene la FIFA en términos netos una vez descontada toda su redistribución.

Fuentes

  • FIFA, 2023-2026 cycle budget and 2024 detailed budget (publications.fifa.com) — Annual Report 2022
  • FIFA, FIFA Council highlights record breaking revenue in football (inside.fifa.com)
  • FIFA, FIFA Forward 3.0 / Development & Education (inside.fifa.com; publications.fifa.com)
  • Business Standard, Fifa’s biggest payday: The economics behind Football World Cup 2026 — 11 jun 2026
  • theBreaker, FIFA demands 2026 World Cup bidders guarantee a tax holiday — 15 mar 2018
  • Al Jazeera, Protests gather against FIFA exclusion zones — 15 jun 2014
  • AIRShare (AIR Inc.), Tax implications of the World Cup — 11 jul 2023
  • Brookings, The economics of the World Cup (entrevista a Victor Matheson) — 5 dic 2022
  • Victor Matheson, The Economics of the World Cup (College of the Holy Cross, Working Paper 180)
  • The Monday Economist, The World Cup Won’t Save the Economy — jun 2026
  • Britannica Money, Economics of the World Cup
  • Coutts (CIO Weekly), The investment implications of the World Cup — jun 2026
  • FSG Groningen, Beyond the Final Whistle: The Economic Reality of the 2026 FIFA World Cup — 5 jun 2026
  • Bolavip US / Gulf News, FIFA Club Benefits Programme $355 million
  • Salaryleaks, FIFA World Cup 2026 Prize Money (Official Breakdown)
  • Infobae, Cuánto dinero deja el Mundial 2026 en México — 4 jun 2026
  • Líder Empresarial, Mundial 2026 ¿Negocio o gasto millonario?
  • El Míster, Mundial 2026: 100 días, 100 claves — 3 mar 2026
  • Organización Editorial Mexicana (esto), CDMX, Monterrey y Guadalajara: sedes con más pérdidas que ganancias
  • Excélsior, El paquete de la discordia… gastos exorbitantes rumbo al Mundial 2026
  • ESPN Deportes, Mundial 2026: partidos en México, Guadalajara y Monterrey

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