Pemex reduce su deuda, aunque el rescate apenas comienza

La deuda de Pemex cayó a su nivel más bajo en 11 años en 2025, pero la empresa sigue con pérdidas y depende del apoyo federal.

Resumen

Petróleos Mexicanos cerró 2025 con su menor nivel de deuda financiera en once años y con mejoras claras en ventas de combustibles y refinación, avances que le valieron subir de calificación crediticia con dos agencias internacionales. Al mismo tiempo, la empresa volvió a registrar pérdidas, mantuvo su producción de crudo en mínimos históricos y sostuvo esos números gracias a la mayor inyección de recursos públicos de la que se tenga registro. Las cifras que unos usan para celebrar y otros para criticar son, casi todas, verdaderas: describen a una empresa que mejora, pero cuyo saneamiento apenas empieza y no se espera de corto plazo.

Desarrollo de la información

Los resultados financieros de Pemex correspondientes al cierre de 2025, reportados a la Bolsa Mexicana de Valores el 26 de febrero de 2026, muestran una empresa en dos velocidades. La deuda financiera total pasó de 97,632 millones de dólares en 2024 a 85,248 millones al cierre de 2025, una reducción del 13 por ciento que la ubicó en su punto más bajo en once años. La petrolera también reportó un aumento en las ventas de sus principales combustibles y una recuperación notable en su sistema de refinación, que en el último trimestre del año procesó más crudo y produjo más gasolinas y diésel que un año antes.

Ese mismo ejercicio, sin embargo, cerró con una pérdida neta de 45,200 millones de pesos. La producción de petróleo crudo se mantuvo por debajo de 1.4 millones de barriles diarios, un nivel que no se veía en tres lustros. Y el sostén detrás de la mejora financiera no provino principalmente de la operación de la empresa, sino de las arcas públicas: durante 2025 el gobierno federal aportó a Pemex alrededor de 396,000 millones de pesos en capital, el monto más alto desde 2019.

La tendencia continuó en los primeros meses de 2026. Al cierre del primer trimestre, la deuda financiera bajó todavía más, hasta cerca de 79,000 millones de dólares —su nivel más bajo desde 2014—, mientras la empresa recibía otros 58,346 millones de pesos en aportaciones del gobierno y volvía a reportar pérdidas por 46,000 millones de pesos en el periodo.

¿Qué dicen las fuentes?

El reporte oficial de Pemex atribuye la caída de la deuda a una Estrategia Integral de Capitalización y Financiamiento, diseñada junto con las secretarías de Hacienda y de Energía, que incluyó operaciones de refinanciamiento y recompra de bonos para reprogramar los vencimientos entre 2026 y 2028. La empresa subrayó que ese trabajo fue reconocido por los mercados: Fitch Ratings elevó su calificación tres escalones, hasta BB+, y Moody’s la mejoró dos escalones, hasta B1, ambas con perspectiva estable. En febrero de 2026, Pemex regresó al mercado local de deuda tras seis años con una emisión de certificados bursátiles por 31,500 millones de pesos.

Las evaluaciones independientes coinciden en los avances, pero enmarcan su origen. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que analiza más de 40 indicadores de la empresa, confirmó tanto la pérdida neta de 2025 como que se registró pese a las aportaciones de capital más altas en seis años y a un régimen fiscal más favorable. La calificadora HR Ratings fue más lejos en su análisis del flujo de efectivo: mostró que el dinero que genera Pemex por sí misma no alcanza a cubrir ni su inversión ni el pago de intereses de su deuda, por lo que la empresa recurrió a las aportaciones del gobierno para operar. En su lectura del primer trimestre de 2026, HR Ratings calculó que el flujo disponible después de inversiones fue de apenas 20,100 millones de pesos, frente a vencimientos de deuda de corto plazo por 234,500 millones.

Fitch Ratings, por su parte, advirtió a inicios de 2026 que Pemex prácticamente alcanzó el límite de mejora posible bajo el esquema actual de apoyo gubernamental, y que difícilmente recuperará el grado de inversión en el corto plazo sin reformas operativas de fondo.

¿Por qué importa?

La discusión pública sobre Pemex suele reducirse a una pelea de cifras sueltas. Quien defiende la gestión actual señala la baja de la deuda, la mejora en refinación y las subidas de calificación. Quien la critica apunta a las pérdidas, la caída en producción y el costo fiscal del rescate. El punto que suele perderse es que ninguna de esas cifras es falsa: describen partes distintas de la misma empresa.

La clave para leerlas está en el origen de la mejora financiera. La deuda de Pemex no bajó porque la empresa haya empezado a generar excedentes; bajó, en buena medida, porque el gobierno federal asumió una parte del problema. El apoyo total a la petrolera rondó el 1.9 por ciento del Producto Interno Bruto en un solo año, según estimaciones citadas por las agencias calificadoras. Uno de los mecanismos empleados, operado a través de Banobras, sacó del balance de Pemex pasivos con proveedores por unos 192,000 millones de pesos, sin que ello significara pagarlos con ingresos propios de la empresa. En términos prácticos, buena parte de la deuda no desapareció: cambió de responsable.

Ese traslado tiene consecuencias más allá de Pemex. En 2025, la agencia Moody’s recortó la calificación soberana de México, y entre los factores citados figuró precisamente el apoyo sostenido a la petrolera, que limita el margen fiscal del país. Los mercados, en los hechos, ya asumen que una parte relevante de los vencimientos de Pemex será cubierta directa o indirectamente por el gobierno.

Señales que generan dudas

El propio reporte de Pemex del primer trimestre de 2026 ofrece un ejemplo de cómo una misma cifra admite lecturas opuestas. La empresa explicó que la caída en su resultado neto se debió a partidas contables —depreciación, deterioro de activos y pérdida cambiaria— que “no representaron salidas de efectivo”. Es una precisión válida. Pero omite que ese mismo trimestre requirió decenas de miles de millones de pesos en transferencias públicas para cubrir sus obligaciones, un dato que sí implica desembolso real, aunque de las arcas del Estado y no de la caja de la empresa.

De igual forma, la meta de autosuficiencia financiera fijada para 2027 en el Plan Estratégico 2025-2035 es un objetivo del gobierno, no un hecho consumado ni una proyección validada por terceros independientes. Analistas de Fitch y del banco UBS coinciden en que, sin cambios estructurales profundos en la operación de Pemex, el riesgo es que la dependencia del apoyo federal se prolongue más allá de esa fecha.

Verificación de la información

Verificado. La deuda financiera de Pemex cerró 2025 en 85,248 millones de dólares, 13 por ciento menos que en 2024, su nivel más bajo en once años (reporte a la BMV). La empresa registró una pérdida neta de 45,200 millones de pesos en 2025 y recibió cerca de 396,000 millones de pesos en aportaciones de capital, el monto más alto desde 2019 (IMCO). Fitch elevó la calificación a BB+ y Moody’s a B1, ambas con perspectiva estable. En el primer trimestre de 2026 la deuda bajó a unos 79,000 millones de dólares y la empresa recibió 58,346 millones de pesos adicionales del gobierno, con una nueva pérdida de 46,000 millones (IMCO, reportes oficiales).

Razonablemente inferible. La reducción de la deuda se explica en buena parte por el respaldo del gobierno federal y no por la generación propia de recursos de la empresa, dado que su flujo de efectivo no cubre inversión ni intereses (análisis de HR Ratings). El costo fiscal del apoyo contribuyó a la baja de la calificación soberana de México por parte de Moody’s.

Suposiciones no verificadas. Que Pemex alcance la autosuficiencia financiera en 2027 es una meta oficial cuyo cumplimiento no está garantizado ni respaldado por proyecciones independientes; las evaluaciones externas disponibles expresan dudas sobre su viabilidad sin reformas operativas de fondo.

Fuentes

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

México Política Tecnología Salud Internacional Opinión Verificador Analytiks
Scroll al inicio