Baja natalidad en México: por qué nacen menos niños

Baja natalidad en México: encuestas de la ONU muestran que la economía pesa más que el miedo al futuro al decidir tener hijos.

Resumen

México tiene cada vez menos nacimientos, y las encuestas disponibles no apuntan a que la población haya dejado de querer hijos. En el caso mexicano, el obstáculo más citado es económico: 35% de las personas encuestadas por el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) señaló las restricciones económicas como un factor que ya afectó o podría afectar su capacidad de tener los hijos que desea. Las preocupaciones por el clima o la situación política existen, pero pesan menos.

Desarrollo de la información

El 22 de septiembre, el INEGI publicó la Encuesta Intercensal 2025. De acuerdo con esos resultados, la tasa global de fecundidad bajó de 1.9 hijas e hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024. La caída no es igual en todo el país: Ciudad de México registró la tasa más baja, con 0.8 hijos por mujer, y Chiapas la más alta, con 1.8.

El fenómeno no es exclusivamente mexicano. Según la ONU, en 2024, 131 de 237 países y áreas (55%) tenían fecundidad por debajo de 2.1 hijos por mujer, un grupo que concentra 68% de la población mundial. El nivel de 2.1 es el que se considera necesario para que una población se mantenga estable sin migración.

China es uno de los casos más marcados. En 2025 registró 7.92 millones de nacimientos, con una tasa de 5.63 por cada mil habitantes, y su población disminuyó 3.39 millones de personas. Esto ocurrió pese a los incentivos: desde 2025 el gobierno entrega una asignación anual libre de impuestos de 3,600 yuanes por cada niño menor de tres años.

La pregunta de fondo es por qué ocurre. Para responderla, las tasas no bastan; hacen falta encuestas que pregunten directamente a las personas.

¿Qué dicen las fuentes?

El estudio más amplio es el informe Estado de la Población Mundial 2025 del UNFPA, elaborado con una encuesta de YouGov en 14 países, entre ellos México. Su conclusión central es que millones de personas no logran tener los hijos que quieren, no por rechazo a la paternidad, sino por barreras económicas y sociales; una de cada cinco espera no alcanzar el número deseado.

Al preguntar por los motivos, los factores ligados al entorno internacional aparecen con menor frecuencia. Solo 14% de los encuestados citó preocupaciones por la situación política o social, y 9% por el cambio climático o la degradación ambiental. En México, después de lo económico, se mencionaron las limitaciones de vivienda (23%), el desempleo o la precariedad laboral (21%) y la escasez de opciones de cuidado infantil (14%). El informe también registra que 21% de los encuestados en México no logra el número de hijos que desea.

El propio INEGI ya había medido esta brecha. En la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023, las mujeres de 15 a 49 años señalaron en promedio un número ideal de 2.2 hijos, mientras que la tasa global de fecundidad ese año fue de 1.60. Esa encuesta además incorporó preguntas sobre por qué las mujeres no pueden tener más hijos y por qué el número que tienen difiere del que consideran ideal.

El panorama cambia en países de ingreso alto. En Estados Unidos, el Pew Research Center encontró que, entre menores de 50 que consideran poco probable tener hijos, 57% dice que simplemente no quiere. Otros motivos son enfocarse en otras cosas (44%), la preocupación por el estado del mundo (38%) y no poder costearlo (36%). En ese grupo, 26% considera el medio ambiente, incluido el cambio climático, un motivo importante.

Sobre el clima, el estudio más citado se publicó en The Lancet Planetary Health en 2021: encuestó a 10,000 jóvenes de 16 a 25 años en diez países, y 39% dijo sentirse reticente a tener hijos por el cambio climático. México no formó parte de la muestra.

¿Qué cambia si el problema no es la falta de deseo?

La diferencia importa para el debate público. Si la gente no quiere hijos, la baja natalidad sería una cuestión de valores. Si los quiere y no puede tenerlos, se vuelve un asunto de política pública: vivienda, empleo y cuidados.

Los datos mexicanos apuntan más hacia lo segundo, aunque con matices. El nivel educativo marca una diferencia enorme: según la Intercensal, las mujeres sin escolaridad tienen en promedio 4.9 hijos, contra 1.2 de quienes cursaron educación media superior o superior. Esto sugiere que el desarrollo reduce el número de hijos deseados, mientras que la precariedad impide alcanzar incluso ese número menor.

La experiencia internacional muestra que el dinero público tampoco es una solución automática. En los países nórdicos, conocidos por sus apoyos a la crianza, la fecundidad ha caído pese a sus condiciones favorables. En China, economistas consideran que los montos del subsidio son demasiado pequeños para mover la natalidad en el corto plazo.

Señales que generan dudas

Las dos mediciones del INEGI no cuadran con facilidad. La ENADID calculó 1.60 hijos por mujer para 2023, y la Intercensal reporta 1.2 para 2024. Una caída de esa magnitud en un año exige revisar las diferencias de método entre ambas encuestas antes de tomar cualquiera de las dos cifras como definitiva.

Las encuestas internacionales tienen límites de representatividad. Tanto la del UNFPA como la del Lancet se levantaron en línea mediante paneles, lo que tiende a dejar fuera a la población rural o sin conexión. En México, esa es justamente la población con mayor fecundidad.

Los resultados de Estados Unidos no son trasladables a México. El “simplemente no quiero” que domina en el estudio de Pew refleja a un país de ingreso alto y considera solo a personas sin hijos.

Además, ninguna de las encuestas revisadas aísla la guerra como motivo para no tener hijos. China no aparece en la muestra del UNFPA ni en la del Lancet, por lo que no hay datos comparables sobre las razones de su población.

Verificación de la información

Verificado: La tasa global de fecundidad de 1.2 en 2024 según la Intercensal 2025 del INEGI. La brecha entre el ideal de 2.2 hijos y la fecundidad de 1.60 en la ENADID 2023. El 35% de mexicanos que señala restricciones económicas y el 21% que no logra los hijos deseados, según el UNFPA. Los 7.92 millones de nacimientos en China en 2025 y su subsidio de 3,600 yuanes. Los porcentajes de Pew y del estudio del Lancet.

Razonablemente inferible: En México, la baja natalidad responde más a barreras para tener los hijos deseados que a un rechazo generalizado a la paternidad. Esto se sostiene en la coincidencia entre la ENADID y la encuesta del UNFPA, pero ambas miden intenciones declaradas, no conductas.

Suposiciones no verificadas: Que las guerras o el calentamiento global sean causas principales de la caída de la natalidad en México. Que los apoyos económicos directos, por sí solos, revertirían la tendencia. Que el 1.2 de la Intercensal refleje sin distorsiones metodológicas la fecundidad real de 2024.

Fuentes

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