México registró en 2025 la cifra más baja de homicidios dolosos en casi una década. Qué dicen los datos, cómo se miden y por qué la clasificación importa.

Resumen
México cerró 2025 con 23,374 víctimas de homicidio doloso según el SESNSP, la cifra anual más baja en casi una década. Los datos del INEGI apuntan en la misma dirección. La reducción es real, pero entenderla a fondo requiere saber cómo se miden los homicidios, qué diferencia hay entre las fuentes oficiales y por qué la forma de clasificar una muerte violenta puede ser tan importante como contarla.
Desarrollo de la información
El 8 de enero de 2026, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) presentó el balance anual de homicidios dolosos correspondiente a 2025. Las cifras, alimentadas por los reportes de las 32 fiscalías estatales, arrojaron un total de 23,374 víctimas, una reducción del 22.2% respecto a las 30,062 registradas en 2024. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que el promedio diario pasó de 86.9 homicidios en septiembre de 2024 a 52.4 en diciembre de 2025.
El dato coloca a 2025 como el año con menos homicidios dolosos desde 2016, cuando se registraron 22,540 víctimas. La tendencia se sostuvo a lo largo del año: octubre de 2025 marcó el registro mensual más bajo en 13 meses, y diciembre cerró con el menor promedio diario del periodo. Además, 26 de las 32 entidades federativas reportaron reducciones.
Por su parte, el INEGI —que mide presuntos homicidios a partir de certificados de defunción, no de carpetas de investigación— reportó 14,488 muertes por homicidio en el primer semestre de 2025, una baja del 11.15% frente al mismo periodo de 2024. Se trata de la cifra semestral más baja desde 2016 según ese instituto.
Que dos fuentes independientes, con metodologías distintas, registren una tendencia descendente es una señal sólida. Sin embargo, la magnitud de la reducción varía según la fuente, el periodo de comparación y los delitos que se incluyan en el cálculo.
¿Qué dicen las fuentes?
El gobierno federal atribuye la reducción a los cuatro ejes de la Estrategia Nacional de Seguridad: atención a las causas, consolidación de la Guardia Nacional, fortalecimiento de la inteligencia e investigación, y coordinación con los estados. La SSPC informó que entre octubre de 2024 y diciembre de 2025 se detuvieron más de 18,000 personas por delitos de alto impacto, se aseguraron más de 9,600 armas de fuego y se desmantelaron 839 laboratorios clandestinos.
México Evalúa, en su estudio “Violencia en México, 2015–2025”, confirmó la reducción del 22.2% en homicidios dolosos comparando años completos. Sin embargo, al integrar homicidios culposos, desapariciones y otros delitos contra la vida en un indicador compuesto de violencia letal, la reducción de 2025 fue del 8.6%. La organización también señaló que, frente a 2015, la cifra de 2025 sigue siendo 30.7% superior.
Un análisis de Milenio, que sumó víctimas de homicidio doloso y feminicidio para evitar sesgos de clasificación entre estados, contabilizó 24,095 personas asesinadas en 2025, un descenso del 22% frente a las 30,915 de 2024. Pero el mismo ejercicio reveló que la reducción se concentró geográficamente: Guerrero e Hidalgo, juntos, explican casi la mitad del descenso nacional.
¿Cómo se miden los homicidios en México?
Para entender los datos, es necesario saber que en México existen dos sistemas principales de medición que funcionan de forma independiente.
El SESNSP contabiliza víctimas a partir de las carpetas de investigación abiertas por las fiscalías estatales. Cuando el Ministerio Público recibe un caso, clasifica la muerte como homicidio doloso (con intención de matar), homicidio culposo (sin intención, por negligencia o imprudencia) o feminicidio. Esa clasificación depende del criterio del fiscal y no existe un estándar homologado entre los 32 estados: un mismo caso podría clasificarse diferente en Chihuahua que en Jalisco.
El INEGI registra los presuntos homicidios a partir de los certificados de defunción emitidos por oficialías del Registro Civil, servicios médicos forenses y agencias del Ministerio Público. Su conteo no depende de que exista denuncia ni de la tipificación penal, por lo que suele captar un universo más amplio de muertes violentas.
Ambos son datos oficiales y ambos son valiosos, pero miden cosas diferentes. Por eso sus cifras rara vez coinciden. En 2024, el SESNSP reportó 30,062 homicidios dolosos mientras que el INEGI registró 33,241 presuntos homicidios —una diferencia de más de 3,000 casos que se explica por diferencias metodológicas, no por un error de alguna de las dos fuentes.
Dentro del sistema SESNSP, la distinción entre doloso y culposo es especialmente relevante. Un homicidio doloso —un sicariato, una ejecución— y un homicidio culposo —un conductor ebrio que atropella a un peatón, una negligencia médica— representan problemas de seguridad completamente diferentes, y requieren respuestas de política pública distintas.
En 2024, los homicidios culposos registrados por el SESNSP alcanzaron un máximo histórico de 19,286 víctimas. En 2025 bajaron a 18,425, pero se mantuvieron en niveles sin precedente. Esto abre una pregunta legítima sobre la relación entre ambas categorías.
Si la reclasificación refleja una mejora genuina en la investigación ministerial —es decir, si los fiscales están distinguiendo con mayor rigor entre muertes intencionales y no intencionales—, eso sería un avance significativo. Permitiría diseñar políticas diferenciadas: una estrategia para combatir al crimen organizado y otra para reducir muertes por accidentes viales, negligencia hospitalaria o fallas en seguridad laboral. Medir mejor es gobernar mejor.
Pero sin una auditoría independiente de las carpetas reclasificadas, no es posible confirmar que los cambios de clasificación estén respaldados por investigaciones sólidas. La pregunta que queda abierta no es si la reducción existe, sino qué porción obedece a menos violencia intencional y qué porción a un cambio en la forma de registrarla.
Señales que generan dudas
La reducción no fue uniforme. Guerrero pasó de 3,267 asesinatos en 2024 a 1,333 en 2025, e Hidalgo de 1,761 a 305. Juntos, estos dos estados explican cerca de la mitad del descenso nacional. En contraste, Jalisco cuadruplicó sus homicidios y Sinaloa registró un aumento de aproximadamente 70%.
Las fuentes federales y estatales no siempre coinciden. En Sinaloa, el SESNSP reportó una reducción del 43% en el promedio diario de homicidios, mientras que la Fiscalía estatal registró un incremento del 67.6% entre 2024 y 2025. Diferencias similares, aunque menores, se observaron en Guerrero y Tabasco.
El punto de comparación importa. El gobierno usa septiembre de 2024 como base, el mes más violento del año, lo que produce una reducción del 40%. México Evalúa compara años completos y obtiene 22.2%. Ambos cálculos son correctos, pero describen el mismo fenómeno con marcos temporales distintos.
Dolosos más culposos. Si se suman homicidios dolosos y culposos, la cifra total pasó de 49,348 víctimas en 2024 a 41,799 en 2025. La reducción conjunta es del 15.3%, menor que el 22% del indicador de homicidios dolosos solo.
Verificación de la información
Verificado:
- El SESNSP registró 23,374 víctimas de homicidio doloso en 2025, frente a 30,062 en 2024. Reducción del 22.2%.
- El INEGI reportó 14,488 presuntos homicidios en el primer semestre de 2025, 11.15% menos que en el mismo periodo de 2024.
- 26 de 32 entidades federativas reportaron reducciones en homicidios dolosos en 2025.
- Los homicidios culposos alcanzaron 19,286 víctimas en 2024 (máximo histórico) y bajaron a 18,425 en 2025.
- Febrero de 2026 registró el promedio diario más bajo de homicidios dolosos en 11 años según el SESNSP.
Razonablemente inferible:
- Existe una tendencia descendente real en homicidios dolosos. Dos fuentes independientes con metodologías distintas apuntan en la misma dirección.
- La magnitud exacta de la reducción depende del periodo y la metodología empleados. No existe una cifra única correcta.
- El aumento de homicidios culposos a niveles históricos sugiere cambios en los criterios de clasificación, lo que podría representar una mejora investigativa o un desplazamiento estadístico. Sin auditoría, no es posible determinarlo.
- Una clasificación más precisa entre dolosos y culposos abriría la puerta a políticas públicas diferenciadas para atender cada tipo de violencia.
Suposiciones no verificadas:
- Que la totalidad de la reducción sea producto de la Estrategia Nacional de Seguridad. La caída se concentra geográficamente y coincide con dinámicas locales específicas.
- Que las reclasificaciones de doloso a culposo estén respaldadas por investigaciones ministeriales en todos los casos.
- Que las discrepancias entre el SESNSP y las fiscalías estatales se deban exclusivamente a diferencias en los periodos de corte.
Fuentes
- INEGI – Estadísticas de Defunciones Registradas, reporte preliminar 2024
- INEGI – Defunciones por homicidio, enero-junio 2025
- SESNSP – Datos abiertos de incidencia delictiva
- Presidencia de la República – Estrategia Nacional de Seguridad, reducción del 32.9%
- México Evalúa – “Violencia en México, 2015-2025”
- México Evalúa – “Pese a reducción en 2025, violencia letal aumentó 68% en la última década”
- Milenio – “Homicidios en México bajaron 23% en 2025”
- Nexos/Seguridad – “Homicidios dolosos: mediciones actuales, implicaciones y nuevos debates”
