Trump viajó a Beijing con 16 CEOs para cerrar acuerdos con China. El artículo 32.10 del T-MEC prohíbe a México hacer lo mismo.

Resumen
El artículo 32.10 del T-MEC establece que si México negocia un tratado de libre comercio con una economía clasificada como “no de mercado” — categoría que Estados Unidos le aplica a China —, Washington puede dar por terminado el tratado trilateral. Esa cláusula ha funcionado durante años como un candado que impide a México explorar un acercamiento comercial formal con Beijing. Pero entre el 12 y el 15 de mayo de 2026, el presidente Donald Trump viajó a China en el Air Force One acompañado por 16 directores ejecutivos de las principales empresas tecnológicas, financieras e industriales de Estados Unidos — incluyendo a Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang — para negociar acuerdos de inversión, compras de aviones, petróleo y productos agrícolas, y la creación de un consejo bilateral de inversiones. Trump no viajó como empresario: viajó como jefe de Estado, y los acuerdos fueron anunciados por la Casa Blanca. Un análisis jurídico publicado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM plantea la pregunta que México no ha formalizado: ¿viola Estados Unidos el tratado que usa para restringir a sus propios socios?
Desarrollo de la información
Cuando el T-MEC reemplazó al TLCAN en 2020, incorporó una cláusula que no existía en el acuerdo anterior. El artículo 32.10, ubicado en el capítulo de Excepciones y Provisiones Generales, regula la posibilidad de que cualquiera de los tres socios negocie un tratado de libre comercio con un país cuya economía sea clasificada como “no de mercado”.
El mecanismo opera en tres pasos. Primero, cualquier parte que desee iniciar negociaciones con un país de esa categoría debe notificar a los otros dos socios con al menos tres meses de anticipación y compartir información sobre sus objetivos. Segundo, al menos 30 días antes de firmar, debe entregar el texto completo del acuerdo para que los otros miembros evalúen su impacto. Y tercero, si a pesar de todo procede con la firma, los otros dos socios tienen derecho a terminar el T-MEC con respecto al país firmante, sustituyéndolo por un acuerdo bilateral entre ellos.
La cláusula no menciona a China por nombre, pero su destinatario es evidente. Al momento de la firma del T-MEC, Estados Unidos tenía a once países clasificados como economías no de mercado, entre ellos la República Popular China, según un documento del Servicio de Investigación del Congreso estadounidense de enero de 2019. Ninguno de los tres socios del T-MEC mantenía un TLC vigente con Beijing — condición necesaria para que el artículo se activara.
El investigador Wenran Juang, del Instituto de Investigaciones Asiáticas de la Universidad de Columbia Británica, calificó la disposición desde su origen como un “poder de veto para Washington”. En la práctica, el artículo convierte cualquier intento de México o Canadá de negociar un acuerdo comercial con Beijing en un riesgo existencial para su acceso al mercado norteamericano. El despacho ECIJA México lo describió como “una severa restricción con dedicatoria para China”, y señaló que equivale a “una limitación del libre comercio” fundada en “argumentos de tipo político-ideológico”.
Pero mientras ese candado opera para México, la relación comercial entre Estados Unidos y China ha seguido un camino radicalmente distinto.
La historia de los acuerdos EE.UU.-China
En enero de 2020 — siete meses después de la firma del T-MEC y cinco meses antes de su entrada en vigor —, Washington y Beijing firmaron el llamado Tratado Fase 1. El instrumento incluía compromisos sobre propiedad intelectual, transferencia de tecnología y la compra de miles de millones de dólares en productos estadounidenses. Juristas cuestionaron entonces si ese acuerdo ya constituía una violación del 32.10 o si la cronología le daba un margen técnico. El Tratado Fase 1 terminó fracasando en sus objetivos comerciales, pero no fue el final de la relación.
En mayo de 2025, funcionarios de ambos países se reunieron en Ginebra para negociar una reducción de aranceles que habían escalado por encima del 100%. En octubre del mismo año, al margen de la cumbre de la ASEAN en Malasia, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial, Jamieson Greer, alcanzaron con sus contrapartes chinas lo que describieron como un “marco sustancial”. Bessent declaró que la amenaza de aranceles del 100% sobre productos chinos estaba “prácticamente descartada”. Trump y Xi Jinping se reunieron posteriormente en Busan, Corea del Sur, donde pactaron una tregua que redujo los aranceles a importaciones chinas del 57% al 47%, suspendió tasas portuarias recíprocas y alivió parcialmente las restricciones chinas sobre tierras raras. En junio de 2025, la administración Trump anunció formalmente un nuevo acuerdo comercial con China.
La visita de mayo de 2026: Trump en Beijing con 16 CEOs
Todo lo anterior era el prólogo. Entre el 12 y el 15 de mayo de 2026, Donald Trump realizó una visita de Estado a China — la primera de un presidente estadounidense en funciones en casi una década. No viajó solo. La Casa Blanca distribuyó una lista de 16 directores ejecutivos que abordaron el Air Force One junto al presidente, representando a los sectores de tecnología, finanzas, industria aeroespacial, agroindustria y energía.
La delegación incluyó a Elon Musk (Tesla, SpaceX, xAI), Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia), Kelly Ortberg (Boeing), Dina Powell McCormick (Meta), Larry Fink (BlackRock), Jane Fraser (Citigroup), David Solomon (Goldman Sachs), Sanjay Mehrotra (Micron Technology), Cristiano Amon (Qualcomm), Brian Sikes (Cargill), Larry Culp (GE Aerospace), Michael Miebach (Mastercard), Chuck Robbins (Cisco) y Stephen Schwarzman (Blackstone).
El 14 de mayo, Trump y Xi se reunieron en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing. Según la agencia estatal Xinhua, Xi dijo a los CEOs estadounidenses que las empresas de su país “están profundamente involucradas en la reforma y apertura de China” y que ambos lados se han beneficiado de ello. “La puerta de China solo se abrirá más“, declaró Xi, expresando su confianza en que las empresas estadounidenses “disfrutarán de perspectivas aún más amplias” en el mercado chino.
Los resultados concretos de la visita fueron significativos. La administración Trump anunció que China aceptó comprar más aviones Boeing, productos agrícolas y petróleo estadounidense. Se acordó trabajar hacia un marco de estabilización de la relación bilateral por los próximos tres años. Funcionarios estadounidenses indicaron que uno de los puntos prioritarios fue la creación de un consejo de inversiones y un consejo de comercio bilateral. Además, surgieron señales de que Nvidia podría reanudar la venta de sus chips de segunda generación más avanzados a China, tras el otorgamiento de licencias de exportación por parte de Washington — un giro relevante considerando que las restricciones a semiconductores habían sido uno de los ejes de la guerra tecnológica entre ambos países.
Un funcionario de la Casa Blanca, bajo condición de anonimato, explicó que la visita buscaba “facilitar el diálogo sobre cuestiones económicas clave, entre ellas las barreras comerciales, el desarrollo de la IA y la estabilidad geopolítica”. Trump publicó en Truth Social que la iniciativa era la “más beneficiosa para ambos países” que hubiera visto.
La coincidencia que define el doble estándar
La visita de Trump a Beijing ocurrió entre el 12 y el 15 de mayo. La misma semana, México formalizó acercamientos económico-diplomáticos con tres bloques: la Unión Europea aprobó la firma de un acuerdo comercial el 11 de mayo, el secretario de Economía Marcelo Ebrard y su homólogo coreano firmaron una Declaración Ministerial Conjunta el 12, la presidenta Sheinbaum sostuvo una llamada con el presidente coreano Lee Jae Myung el 14, y el canciller Roberto Velasco se reunió con el embajador chino el 16.
La simultaneidad es reveladora. Mientras México negociaba memorándums de entendimiento y reafirmaba relaciones estratégicas con la cautela que le impone el artículo 32.10, el presidente del país que diseñó ese candado estaba en Beijing, sentado con Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo, acompañado por los CEOs de las empresas más poderosas del mundo, cerrando acuerdos de compra, abriendo la puerta a la venta de semiconductores avanzados y creando consejos bilaterales de inversión y comercio.
Trump no viajó como empresario privado. Viajó en el Air Force One, en visita de Estado, con una delegación organizada por la Casa Blanca. Los acuerdos fueron anunciados por su administración. Si eso no es negociar comercio con una economía no de mercado desde la investidura presidencial, la pregunta es qué más tendría que ocurrir para que lo fuera.
¿Qué dicen las fuentes?
Un análisis publicado en agosto de 2025 por Raúl Iturralde González en Hechos y Derechos, la revista del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, plantea directamente la pregunta: ¿viola el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China el T-MEC? El argumento central gira en torno a la definición de “tratado de libre comercio” según el GATT de la OMC, que describe una zona de libre comercio como un grupo de territorios aduaneros que eliminan aranceles sobre “lo esencial de los intercambios comerciales” (substantially all the trade). Esa frase tiene un componente cuantitativo (porcentaje del comercio cubierto) y uno cualitativo (sectores involucrados y su importancia). Iturralde plantea que si la suma de los acuerdos que ha firmado Estados Unidos con China — Fase 1, tregua de Ginebra, marco de Malasia, acuerdo de junio de 2025 y ahora los compromisos de mayo de 2026 — cubre “lo esencial” del intercambio bilateral, un tribunal arbitral podría determinar que se configuró una violación.
El propio Iturralde reconoce que el ejercicio es “meramente teórico” y que el remedio previsto por el artículo — la expulsión del infractor del T-MEC — hace “difícil ver que México inicie un proceso o reclamo en contra de Estados Unidos”, dado que el costo económico recaería sobre la economía mexicana. Sin embargo, señala que el argumento “puede ser un punto en la próxima revisión del T-MEC para evitar restricciones a la política de comercio exterior mexicana”.
El análisis del despacho ECIJA México subraya una debilidad estructural del artículo: no define qué es una “economía que no es de mercado”, dejando esa determinación al criterio unilateral de cualquiera de las partes. Si el concepto central no está definido, la interpretación del artículo queda a discreción de quien tiene mayor poder en la mesa.
Nicolás Olea Salgado, en un análisis previo para TradeTankMx, ya había planteado que bajo una interpretación literal del artículo, Estados Unidos habría tenido que compartir con México y Canadá la información de sus negociaciones con China — obligación de la que no existe evidencia pública de cumplimiento.
No se encontró al momento de esta publicación una posición oficial del gobierno mexicano que invoque, cuestione o reconozca públicamente la posible violación del artículo 32.10 por parte de Estados Unidos.
¿Por qué importa en la revisión del T-MEC?
La revisión conjunta del T-MEC arranca formalmente en 2026. Estados Unidos ha señalado intención de endurecer las reglas de origen, particularmente en el sector automotriz, para limitar la presencia de componentes chinos en la cadena de suministro norteamericana. En ese proceso, el artículo 32.10 cobra un significado negociador que va más allá de lo jurídico.
Si México llega a la mesa con la documentación de lo que Estados Unidos ha hecho con China — desde el Tratado Fase 1 hasta la visita de Estado con 16 CEOs —, tiene un argumento para exigir la eliminación o la modificación sustancial de la cláusula. La lógica es directa: si Washington negocia acuerdos de inversión, compras sectoriales, acceso a semiconductores y marcos bilaterales de tres años con Beijing, no puede simultáneamente prohibirle a México explorar su propia relación comercial con el mismo país.
La paradoja es estructural. El artículo 32.10 fue diseñado para que México no usara su posición geográfica como puente entre China y el mercado norteamericano. Pero mientras el candado funciona para México, Estados Unidos no solo negocia directamente con Beijing, sino que lo hace desde la investidura presidencial, con la delegación empresarial más poderosa de su historia reciente, en visita de Estado. El resultado es una asimetría en la que Washington escribe las reglas y simultáneamente juega con reglas distintas.
Señales que generan dudas
La línea de defensa técnica de Estados Unidos es la distinción entre un “tratado de libre comercio” y un conjunto de “acuerdos comerciales” sectoriales. Mientras los instrumentos firmados con China no se denominen formalmente TLC ni cumplan la definición del GATT sobre zona de libre comercio, el artículo 32.10 no se activa en sentido estricto. Ninguno de los acuerdos de 2025 o los compromisos de mayo de 2026 ha sido presentado oficialmente como un TLC.
Sin embargo, la acumulación de instrumentos hace cada vez más difícil sostener que no se está construyendo el equivalente funcional de un acuerdo comercial amplio. Un marco bilateral a tres años, un consejo de inversiones, un consejo de comercio, compras comprometidas en múltiples sectores (aviación, agricultura, energía), apertura de licencias de exportación de semiconductores — tomados en conjunto, cubren un espectro que se acerca al umbral cualitativo de “lo esencial de los intercambios comerciales”.
Tampoco está claro si México o Canadá fueron notificados con tres meses de anticipación antes de que Estados Unidos iniciara cualquiera de estas negociaciones, como exige el artículo 32.10.2. La visita de Estado a Beijing fue anunciada públicamente días antes del viaje, no meses. No hay información pública sobre el cumplimiento de ese requisito procesal.
Otro dato relevante: la visita incluyó discusiones sobre Taiwán. Xi advirtió que las diferencias sobre el tema podrían derivar en “choques e incluso conflictos” si no se manejan adecuadamente, calificándolo como “el tema más importante” de la relación bilateral. El hecho de que Taiwán — un actor comercial significativo para México, con 3.5% de sus importaciones — forme parte de la agenda de negociación entre EE.UU. y China añade una capa de complejidad al panorama de diversificación comercial mexicano.
Verificación de la información
Verificado:
- El artículo 32.10 del T-MEC regula la negociación de TLC con países de economía no de mercado. Fuente: texto oficial del T-MEC, DOF 29 de junio de 2020.
- China está clasificada como economía no de mercado por la International Trade Administration de EE.UU. Fuente: Congressional Research Service (2019), ITA.
- Estados Unidos y China firmaron el Tratado Fase 1 en enero de 2020. Fuente: USTR.
- En mayo de 2025, funcionarios de EE.UU. y China negociaron en Ginebra la reducción de aranceles. En octubre de 2025, alcanzaron un “marco sustancial” en Malasia. En junio de 2025, la administración Trump anunció un nuevo acuerdo comercial. Fuente: CNN, AP News, El Financiero.
- La tregua de Busan (octubre 2025) redujo los aranceles a importaciones chinas del 57% al 47%. Fuente: Infobae, The New York Times.
- Trump viajó a Beijing entre el 12 y el 15 de mayo de 2026 en visita de Estado con 16 CEOs. La lista fue distribuida por la Casa Blanca. Fuente: Infobae, Euronews, CNBC, PBS.
- Xi Jinping declaró ante los CEOs que la puerta de China “solo se abrirá más”. Fuente: Xinhua, CNBC.
- Se acordaron compras de aviones Boeing, productos agrícolas y petróleo. Se anunció un marco bilateral de tres años y la creación de un consejo de inversiones y un consejo de comercio. Fuente: CNBC, Infobae, The New York Times.
- Surgieron señales de que Nvidia podría reanudar ventas de chips avanzados a China tras licencias de exportación. Fuente: CNBC.
- El análisis de Iturralde González fue publicado en agosto de 2025 en Hechos y Derechos del IIJ-UNAM.
Razonablemente inferible:
- El artículo 32.10 fue diseñado específicamente para restringir a México y Canadá, no a Estados Unidos. Los análisis jurídicos consultados (UNAM, ECIJA, TradeTankMx, Expansión) coinciden en esta interpretación.
- La acumulación de acuerdos bilaterales entre EE.UU. y China — del Tratado Fase 1 a los compromisos de mayo de 2026 — amplía progresivamente el alcance de la relación comercial formal, acercándola al umbral de “lo esencial de los intercambios comerciales” que define un TLC según el GATT.
- La visita de Trump a Beijing con 16 CEOs y acuerdos sectoriales anunciados por la Casa Blanca constituye una negociación comercial estatal, no una gestión empresarial privada.
- México tiene un incentivo estratégico para usar este argumento en la revisión del T-MEC de 2026.
Suposiciones no verificadas:
- No existe información pública que confirme si México fue notificado formalmente antes de cualquiera de las rondas de negociación EE.UU.-China (Ginebra, Malasia, Beijing), como exige el artículo 32.10.2.
- No hay evidencia de que el gobierno mexicano haya evaluado internamente la posibilidad de invocar el artículo 32.10 como herramienta negociadora.
- La postura que adoptaría un tribunal arbitral ante esta cuestión es desconocida, ya que nunca se ha activado el mecanismo del artículo 32.10.
- No se conoce si algún acuerdo específico entre EE.UU. y China cumple con la definición de “zona de libre comercio” del GATT. La determinación requeriría un análisis cuantitativo del porcentaje de comercio bilateral cubierto por los instrumentos acumulados.
Fuentes
Texto oficial del T-MEC, artículo 32.10 — DOF (junio de 2020)
¿El nuevo acuerdo comercial Estados Unidos-China viola el T-MEC? — Raúl Iturralde González, Hechos y Derechos, IIJ-UNAM (agosto de 2025)
T-MEC: El peligroso artículo 32.10, ¿integración basada en el proteccionismo? — Nicolás Olea Salgado, TradeTankMx (junio de 2020)
México: Restricciones para iniciar acuerdos comerciales según el T-MEC — ECIJA México
Artículo del USMCA impide a México y Canadá lograr acuerdo con China — La Razón (octubre de 2024)
El artículo 32, la píldora venenosa de Trump en el USMCA — Expansión (octubre de 2018)
Sin acuerdo comercial: ¿Cómo se rige el comercio entre México y China? — El Financiero (septiembre de 2025)
Trump viaja a China con Musk y el jefe de Nvidia para negociar por la IA — Euronews (13 de mayo de 2026)
Quiénes son los líderes tecnológicos que acompañan a Trump en su visita a China — Infobae (13 de mayo de 2026)
El presidente Trump viajará a China acompañado por Elon Musk, Tim Cook y otros ejecutivos — Infobae (11 de mayo de 2026)
Xi tells Musk, Tim Cook and other CEOs: China will ‘open wider’ — CNBC (14 de mayo de 2026)
A state banquet, selfies with Musk and Huang’s noodle run: The spectacle of Trump’s Beijing visit — CNBC (16 de mayo de 2026)
Who was on Trump’s plane to China? — PBS News (13 de mayo de 2026)
EE.UU. y China alcanzan acuerdo marco sobre comercio — CNN en Español (octubre de 2025)
EU y China encaminan acuerdo a Trump y Xi Jinping — El Financiero (octubre de 2025)
