Una investigación del NYT revela que la Casa de la Moneda de EE.UU. compró oro del Clan del Golfo colombiano y lo comercializó como “100% americano”.

Resumen
Una investigación del diario The New York Times, publicada el 26 de abril de 2026, reveló que la Casa de la Moneda de Estados Unidos (US Mint) compró durante años oro proveniente de minas controladas por el Clan del Golfo —uno de los principales cárteles colombianos— y lo comercializó en monedas de inversión etiquetadas como “100% oro americano”. La investigación rastreó la cadena de suministro desde minas ilegales en el noroeste de Colombia hasta refinerías en Texas, donde el oro extranjero se mezcla con oro doméstico y pierde toda trazabilidad. Una auditoría del Inspector General del Departamento del Tesoro, realizada en 2024, ya había determinado que la Mint no verificó el origen de su oro durante aproximadamente dos décadas.
Desarrollo de la información
La investigación fue realizada por los periodistas Justin Scheck, Simon Posada y el fotoperiodista colombiano Federico Ríos. El equipo viajó a Caucasia, en el departamento de Antioquia, Colombia, donde documentó minas a cielo abierto que operan bajo control del Clan del Golfo, incluyendo una identificada como La Mandinga, ubicada parcialmente dentro del perímetro de una base militar del ejército colombiano.
En esas minas, equipos de mineros pagan al cártel aproximadamente 400 dólares mensuales por permiso para extraer oro. Los mineros mezclan el lodo aurífero con mercurio —sustancia tóxica prohibida en los protocolos del programa de minería a pequeña escala de Colombia— y venden el producto a tiendas locales que también operan bajo control del cártel. Estas tiendas funden el oro, lo registran en libros contables exigidos por el gobierno colombiano y lo venden a un exportador estatal. En ese punto, el oro adquiere documentación legal bajo el programa de licencias para mineros artesanales, a pesar de que su origen real es una operación criminal.
Los registros de exportación revisados por el NYT muestran que barras de oro colombiano por un valor de aproximadamente 255 millones de dólares llegaron a Texas en un período de alrededor de un año. Ahí, la refinería Dillon Gage —uno de los principales proveedores de la US Mint— funde ese oro junto con material de otras fuentes: joyerías de segunda mano, casas de empeño de México y Perú, y minas de otros países, incluyendo una en la República Democrática del Congo parcialmente propiedad del gobierno chino. Una vez mezclado, el producto final se trata como oro estadounidense. Terry Hanlon, director ejecutivo de Dillon Gage, reconoció ante el NYT que sus clientes conocen las listas de proveedores internacionales, pero que una vez procesado en suelo estadounidense, el oro se considera doméstico.
Otra refinería involucrada, Asahi USA, con sede en Utah, también admitió que su proceso mezcla oro de múltiples países. Paul Healey, jefe de refinación de Asahi, describió el proceso con la palabra “commingled” (mezclado) y señaló que prometía investigar los hallazgos sobre el Clan del Golfo.
La ley federal estadounidense que rige este tema es la Gold Bullion Coin Act de 1985 (Public Law 99-185), que exige que el oro utilizado en monedas de inversión como el American Gold Eagle provenga exclusivamente de oro recién minado en territorio estadounidense. La US Mint ha argumentado internamente que cumple con esta ley mediante un sistema de “compensación”: si compra una tonelada de oro, espera que su proveedor adquiera eventualmente una cantidad equivalente de oro doméstico. Sin embargo, la ley no contempla ese mecanismo, y la auditoría del Inspector General del Tesoro de 2024 determinó que la Mint nunca exigió a sus proveedores que demostraran dicho cumplimiento.
Cuando los periodistas confrontaron inicialmente a la US Mint, la institución afirmó que su oro provenía “enteramente de Estados Unidos, como exige la ley”. Al presentarle la evidencia documental, la Mint modificó su posición y describió a Estados Unidos como su fuente “primaria” de oro. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una revisión de las prácticas de adquisición.
¿Qué dicen las fuentes?
The New York Times rastreó la cadena completa desde las minas en Caucasia hasta la US Mint, utilizando entrevistas, registros comerciales y reporteo de campo.
El Inspector General del Tesoro (auditoría OIG-24-027) concluyó que la Mint no puede garantizar que la mayoría de sus monedas de oro estén fabricadas con oro recién minado en EE.UU., en cumplimiento de la Gold Bullion Coin Act de 1985 y la Presidential $1 Coin Act de 2005. El informe señaló que la Mint careció durante décadas de documentación de sus refinadores que certificara el origen del oro.
Terry Hanlon (CEO de Dillon Gage) declaró al NYT que no sabía que había oro del cártel en su cadena de suministro y que la empresa suspendió compras al exportador colombiano tras ser confrontada con la evidencia.
Scott Bessent (secretario del Tesoro) declaró que la revisión busca asegurar que los proveedores de la Mint cumplan la ley y que se proteja la seguridad nacional y la integridad del mercado. El Departamento del Tesoro disputó algunos aspectos de la investigación, argumentando que comprar oro extranjero para monedas de inversión no necesariamente viola la ley.
Datos de Naciones Unidas citados en la investigación indican que en 2024, aproximadamente 1,500 millones de dólares de los 4,100 millones en exportaciones de oro colombiano tuvieron como destino Estados Unidos, convirtiéndolo en el mayor importador individual.
¿Por qué importa esto?
El caso expone un problema estructural en la cadena de suministro de oro a nivel global, pero con implicaciones directas para dos países: Estados Unidos y Colombia.
Para Estados Unidos, la compra de oro vinculado a organizaciones criminales por parte de una institución federal contradice directamente su propia legislación y sus políticas declaradas contra el financiamiento del crimen organizado. Las monedas American Gold Eagle son un instrumento de inversión respaldado por la garantía del gobierno federal; si ese respaldo se basa en una certificación de origen falsa, el problema trasciende la minería y entra en el terreno de la confianza institucional.
Para Colombia, la investigación refuerza un problema ya documentado: estimaciones oficiales indican que entre el 65% y el 85% de las exportaciones de oro colombiano provienen de fuentes ilegales. La minería ilegal de oro ha superado al narcotráfico como fuente de ingresos para grupos armados en Colombia, según un informe de la coalición FACT (Financial Accountability and Corporate Transparency). El precio del oro superó los 5,100 dólares por onza en 2026, lo que ha multiplicado la rentabilidad de estas operaciones.
El caso también tiene un componente canadiense: el 27 de abril, el NYT publicó una segunda investigación que vincula a la Royal Canadian Mint con la misma cadena de suministro. La Mint canadiense clasificó el oro como “norteamericano” porque fue procesado en Texas, a pesar de sus propios protocolos de trazabilidad.
Señales que generan dudas
La defensa del “sistema de compensación” no tiene base legal. La US Mint argumentó durante años que compensaba el oro extranjero comprando cantidades equivalentes de oro doméstico. Pero la ley de 1985 no contempla ese mecanismo, y la propia auditoría del Inspector General determinó que la Mint ni siquiera exigía a sus proveedores que cumplieran esa regla autoimpuesta.
20 años sin preguntar por el origen del oro. La auditoría de 2024 confirmó que la Mint no solicitó a sus proveedores información sobre la procedencia del oro durante aproximadamente dos décadas. En un mercado donde las cadenas de suministro ilícitas están documentadas por múltiples agencias gubernamentales de EE.UU. — incluyendo al propio Departamento de Estado, que tiene al Clan del Golfo en sus registros de organizaciones criminales — la ausencia total de verificación resulta difícil de explicar como simple descuido administrativo.
Dillon Gage proporcionaba listas de proveedores internacionales. El propio CEO de Dillon Gage declaró que entregaba a sus clientes — incluyendo proveedores directos de la Mint — listas anuales con las fuentes de su oro, que incluían proveedores colombianos. Esto significa que la información sobre el origen extranjero del oro estaba disponible para quienes la quisieran consultar.
El cambio de narrativa tras la confrontación. La Mint pasó de afirmar que su oro era “enteramente estadounidense” a describir a EE.UU. como su fuente “primaria” solo después de ser confrontada con evidencia periodística. Este tipo de corrección reactiva sugiere que la posición original no era un error sino una narrativa deliberada.
Verificación de la información
Verificado:
- La investigación del NYT fue publicada el 26 de abril de 2026 por Justin Scheck, Simon Posada y Federico Ríos
- La Gold Bullion Coin Act de 1985 exige oro recién minado en EE.UU. para monedas de inversión
- La auditoría del Inspector General del Tesoro (OIG-24-027) determinó que la Mint no verificó el origen de su oro por aproximadamente 20 años
- Dillon Gage es refinería proveedora de la US Mint con sede en Texas y mezcla oro de múltiples orígenes internacionales
- El Clan del Golfo opera minas de oro en el noroeste de Colombia, incluyendo la zona de Caucasia, Antioquia
- EE.UU. fue el mayor destino individual del oro colombiano exportado en 2024 (~1,500 MDD de 4,100 MDD totales)
- Scott Bessent anunció una revisión de las prácticas de adquisición de la Mint
Razonablemente inferible:
- La ausencia de verificación durante dos décadas, combinada con la disponibilidad de información sobre proveedores extranjeros, sugiere un nivel de conocimiento institucional incompatible con negligencia involuntaria
- El sistema de “compensación” funcionó como un mecanismo de legitimación que permitía evadir el espíritu de la ley sin violarla formalmente (aunque la auditoría sugiere que sí la viola)
- El volumen de oro colombiano que llega a EE.UU. (~1,500 MDD anuales) y el porcentaje estimado de origen ilegal (65-85%) hacen estadísticamente probable que el oro del Clan del Golfo no sea un caso aislado sino parte de un flujo sistémico
Suposiciones no verificadas:
- Que exista un acuerdo explícito entre funcionarios de la Mint y proveedores para aceptar oro de origen ilícito a sabiendas
- Que funcionarios específicos del Departamento del Tesoro hayan autorizado o tolerado conscientemente la práctica
- Que la revisión anunciada por Bessent resulte en cambios estructurales reales y no en ajustes cosméticos
Fuentes
- The New York Times — Investigación publicada el 26 de abril de 2026 por Justin Scheck, Simon Posada y Federico Ríos: nytimes.com
- Auditoría del Inspector General del Tesoro (OIG-24-027): oig.treasury.gov
- Mining.com — Cobertura de la investigación: mining.com
- JCK — Análisis de implicaciones para el mercado de metales preciosos: jckonline.com
- Foreign Policy — Reporte sobre oro ilegal superando a la cocaína en Colombia y Perú: foreignpolicy.com
- Numismatic News — Análisis de cumplimiento legal de la US Mint: numismaticnews.net
