El operativo en la sierra de Chihuahua no decomisó droga ni produjo detenidos. La Sedena desmintió que fuera el laboratorio más grande del país.

Resumen
El operativo que la Fiscalía de Chihuahua presentó como un golpe histórico al narcotráfico —y que derivó en la muerte de dos agentes de la CIA, el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y su escolta— no produjo resultados tangibles: no se decomisó una sola dosis de droga, no hubo un solo detenido y la propia Secretaría de la Defensa Nacional desmintió que se tratara de uno de los laboratorios más grandes del país. A eso se suman versiones oficiales que se han contradicho entre sí a lo largo de las dos semanas siguientes y una investigación federal abierta por la FGR.
Desarrollo de la información
Entre el 17 y el 19 de abril de 2026, personal de la AEI de Chihuahua, acompañado por unos 50 efectivos del Ejército, se desplazó hacia la localidad de El Pinal, en el municipio de Morelos, en la sierra Tarahumara. El objetivo era localizar un laboratorio de drogas sintéticas que, según el entonces fiscal general César Jáuregui Moreno, llevaba meses investigándose con apoyo de drones.
El convoy partió la noche del 16 de abril desde Chihuahua capital, pernoctó en la comunidad de Polanco y no llegó a El Pinal sino hasta la tarde del día siguiente. Los rastreos a pie comenzaron la mañana del 18 de abril, cuando localizaron las instalaciones.
Lo que encontraron, según el inventario que la propia Fiscalía estatal hizo público, fue un sitio abandonado: 208 tambos, contenedores y cubetas de diversos tamaños, 196 cilindros de gas LP, 12 hornos y una bolsa con papel aluminio. No se halló una sola pastilla, dosis ni porción de metanfetamina terminada. Solo precursores químicos, algunos de ellos en recipientes vacíos.
Tampoco hubo detenidos. Jáuregui Moreno lo atribuyó a que la red de halcones en la zona serrana habría alertado a los operadores del laboratorio con suficiente anticipación. Un factor que pudo contribuir: el convoy de decenas de agentes y militares pasó dos días moviéndose por comunidades cercanas antes de llegar al objetivo.
El 19 de abril, durante el trayecto de regreso, un vehículo del convoy se salió de la carretera, cayó a un barranco y explotó. Murieron cuatro personas: el director de la AEI, Pedro Román Oseguera Cervantes; su escolta, Genaro Manuel Méndez Montes; y dos personas que días después fueron identificadas como agentes de la CIA por Associated Press, CNN y otros medios internacionales.
¿Qué dicen las fuentes?
Fiscalía de Chihuahua (versión inicial, 19 de abril): Jáuregui Moreno presentó el operativo como un logro mayor, calificó el laboratorio como “quizás de los más grandes hallazgos en la historia del país” y describió a los estadounidenses fallecidos como “oficiales instructores de la Embajada de Estados Unidos en labores de entrenamiento”.
Fiscalía de Chihuahua (informe especial, 28 de abril): La fiscal Wendy Paola Chávez Villanueva, designada por la gobernadora María Eugenia Campos para investigar el caso, declaró que en realidad había cuatro extranjeros en el operativo, no dos. Afirmó que vestían de civil, no portaban armas ni insignias, y que su presencia no fue reportada a mandos superiores.
Milenio (29 de abril): Publicó una fotografía del 18 de abril que muestra a las cuatro víctimas del accidente junto con otros agentes de la AEI. En la imagen, todas las personas visibles portan uniformes oficiales de la Fiscalía de Chihuahua y armamento institucional, lo que contradice directamente la versión de la fiscal Chávez Villanueva.
Sedena (28 de abril): El secretario Ricardo Trevilla Trejo negó que el laboratorio fuera uno de los más grandes del país. Precisó que la capacidad de un narcolaboratorio se mide por el número de reactores y que el de Chihuahua tenía 12, mientras que existen al menos 64 laboratorios asegurados previamente con mayor cantidad. El más grande registrado fue uno con 56 reactores localizado en Álamos, Sonora, en diciembre de 2023.
Gobierno federal (25 de abril): La Secretaría de Seguridad informó que uno de los agentes de la CIA ingresó a México como visitante y otro con pasaporte diplomático, y que el gobierno federal no tenía conocimiento de que agentes extranjeros estuvieran operando en territorio nacional.
Ioan Grillo, periodista especializado en crimen organizado (28 de abril, publicado por Infobae México): Citando a un agente estadounidense cercano al caso —fuente anónima—, reportó que los oficiales presentes en la escena del accidente consideraron ocultar los cadáveres de los agentes de la CIA en un momento de pánico, aunque finalmente desistieron. Según la misma fuente, los agentes operaban desde la oficina de la CIA en Monterrey.
¿Por qué importa esto?
Lo que originalmente se presentó como un operativo exitoso contra el narcotráfico se ha convertido en una crisis con múltiples dimensiones: diplomática, de seguridad nacional y de credibilidad institucional.
La ausencia de droga decomisada y de detenidos plantea una pregunta básica: ¿qué justificó un operativo de esa magnitud, con participación del Ejército, de agentes estatales y —según las evidencias— de al menos cuatro agentes de inteligencia estadounidenses? Un laboratorio abandonado con tambos vacíos y cilindros de gas no equivale al golpe contra el narcotráfico que la Fiscalía de Chihuahua anunció.
El caso también expuso una operación de agentes de la CIA en territorio mexicano sin autorización del gobierno federal, lo que potencialmente viola la Ley de Seguridad Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum envió una nota diplomática a Estados Unidos exigiendo explicaciones, y la FGR abrió al menos dos investigaciones sobre el caso.
El exfiscal Jáuregui Moreno renunció el 28 de abril, alegando “omisiones” e “inconsistencias” de su equipo que, según él, no le informaron de la presencia de agentes extranjeros.
Señales que generan dudas
Las versiones cambiaron al menos tres veces. Primero los estadounidenses eran “instructores en labores de entrenamiento”. Después, Jáuregui dijo que se encontraron al convoy por casualidad y pidieron “un aventón”. Finalmente, la fiscal especial reconoció que viajaron con el convoy desde Chihuahua capital, pero afirmó que iban de civil y sin armas. La foto publicada por Milenio contradice esta última versión.
El único testigo clave murió en el accidente. La fiscal Chávez Villanueva declaró que el trato de los agentes extranjeros era exclusivamente con el director de la AEI, Pedro Oseguera Cervantes, quien falleció en el mismo accidente. Esto dificulta verificar cualquier versión sobre quién autorizó su presencia.
Dos días de aviso. El convoy pernoctó en una comunidad cercana al objetivo antes de realizar el rastreo. En una zona con redes de vigilancia del crimen organizado, esa exposición previa podría explicar por qué el sitio estaba abandonado y vacío al momento del aseguramiento.
El pánico ante los cuerpos. Según el reporte de Ioan Grillo —basado en una fuente anónima estadounidense—, la primera reacción de los oficiales en la escena fue considerar ocultar los cadáveres de los agentes de la CIA. Aunque no se llevó a cabo, este dato sugiere conciencia inmediata de que la presencia de esos agentes representaba un problema legal y político.
Verificación de la información
Verificado:
- El inventario oficial del laboratorio no incluye droga decomisada; solo precursores químicos, tambos, cilindros de gas y hornos. Fuente: Fiscalía General de Chihuahua, publicado por La Jornada.
- No hubo detenidos durante el operativo. Fuente: declaraciones del exfiscal Jáuregui Moreno.
- El laboratorio tenía 12 reactores. La Sedena confirmó que al menos 64 laboratorios asegurados previamente son más grandes. Fuente: declaraciones del secretario Ricardo Trevilla Trejo, Sedena.
- Dos de los fallecidos eran agentes de la CIA. Fuente: Associated Press, CNN.
- La Fiscalía de Chihuahua cambió su versión sobre la presencia y el papel de los agentes extranjeros al menos tres veces entre el 19 y el 28 de abril. Fuente: conferencias de prensa de Jáuregui Moreno y de la fiscal Chávez Villanueva; fotografía publicada por Milenio.
- El gobierno federal declaró no tener conocimiento previo de la operación de agentes de la CIA en Chihuahua. Fuente: comunicado de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Razonablemente inferible:
- La estancia de dos días del convoy en comunidades cercanas al objetivo probablemente alertó a los operadores del laboratorio, lo que explicaría el sitio abandonado. El propio exfiscal Jáuregui reconoció la existencia de redes de halconeo en la zona.
- La presencia de cuatro agentes estadounidenses portando uniforme de la Fiscalía estatal sugiere una colaboración operativa coordinada con el director de la AEI, no una coincidencia.
Suposiciones no verificadas:
- No se ha establecido quién, dentro del gobierno de Chihuahua o fuera de él, autorizó la participación de los agentes de la CIA.
- No se ha determinado si la gobernadora María Eugenia Campos tenía conocimiento previo de la presencia de agentes extranjeros. Ella lo niega; García Harfuch declaró que así se lo confirmó personalmente.
- El reporte sobre el intento de ocultar los cadáveres proviene de una fuente anónima estadounidense citada por el periodista Ioan Grillo. No ha sido confirmado por fuentes oficiales mexicanas ni estadounidenses.
Fuentes
- La Jornada — En narcolaboratorio de Chihuahua no hallaron ningún rastro de droga
- CNN en Español — ¿Qué hacían en Chihuahua los agentes de la CIA? Primer informe oficial
- Infobae México — Oficiales consideraron ocultar los cadáveres de los agentes de la CIA, revela Ioan Grillo
- Milenio — Revelan primera imagen de agentes de la CIA muertos en Chihuahua
- SDP Noticias — Sedena desmiente que narcolaboratorio en Chihuahua sea el más grande
- El Diario de Chihuahua / AP — 4 extranjeros estaban en el operativo antidroga
- ABC7 / AP — Agentes de la CIA muertos no estaban autorizados a operar, dice México
- Fiscalía General del Estado de Chihuahua — Comunicado sobre hallazgo de laboratorios
