Refinerías clandestinas: golpes al huachicol en 2026

La FGR desmanteló cuatro centros de procesamiento ilícito de combustible en tres estados. Qué se aseguró y qué falta por confirmar del huachicol.

Resumen

La Fiscalía General de la República desarticuló el 4 de agosto de 2026 cuatro centros de procesamiento ilícito de combustible en San Luis Potosí, Hidalgo y Morelos, donde aseguró cerca de un millón de litros de petrolíferos y químicos sin reportar personas detenidas. El operativo se sumó a otros aseguramientos recientes —el más sonado, un predio en Reynosa con casi 3.8 millones de litros— que en conjunto han sido difundidos como una “ola de refinerías clandestinas”, aunque las autoridades no han empleado ese término y varias sustancias siguen pendientes de análisis pericial.

Desarrollo de la información

El martes 4 de agosto, agentes federales ejecutaron cateos simultáneos en cuatro inmuebles distribuidos en tres entidades: dos en San Luis Potosí, uno en Tizayuca (Hidalgo) y uno en Cuautla (Morelos). Las diligencias fueron encabezadas por la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada, con apoyo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Guardia Nacional y Pemex Logística, dentro de la Estrategia Nacional contra el Robo de Hidrocarburos.

El punto de mayor volumen fue una nave industrial en el municipio de San Luis Potosí, donde se hallaron ocho tanques con capacidad aproximada de 80 mil litros cada uno, ocho cilindros horizontales, seis verticales y 894 contenedores de mil litros, con un volumen estimado de entre 500 y 600 mil litros. En Laguna de San Vicente, también en territorio potosino, se aseguraron 18 tanques verticales, dos líneas de producción y unos 40 mil litros de petrolífero. En Tizayuca se localizaron 456 mil 300 litros de posible hidrocarburo o producto químico junto a decenas de contenedores. En Cuautla, en cambio, solo se tomaron seis muestras de los líquidos, además de documentación y talones de cheques, sin que se estableciera públicamente un volumen.

Esta acción no ocurrió de forma aislada. Días antes, el 21 de julio, un operativo en Reynosa, Tamaulipas, había derivado en el aseguramiento de 3 millones 769 mil 500 litros de una sustancia con características similares al hidrocarburo, junto con tanques, pipas, motobombas y tractocamiones. Tampoco en ese caso hubo detenidos. La acumulación de estos hallazgos en pocas semanas es lo que ha alimentado la percepción de una escalada en la infraestructura del robo de combustible.

¿Qué dicen las fuentes?

La FGR detalló el operativo en su comunicado 506/26. En su cuenta oficial, la dependencia describió los inmuebles como “centros de almacenamiento y distribución ilícita de combustible”, mientras que en el comunicado los denominó “centros de procesamiento ilícito de combustible”. En ningún momento la Fiscalía utilizó la palabra “refinería”, pese a que numerosos medios encabezaron sus coberturas con ese término. Las cifras desglosadas por la propia institución permiten calcular un total de entre 996 mil 300 y un millón 96 mil 300 litros, sin contar el volumen no determinado de Cuautla.

Sobre el caso de Reynosa, medios como Reforma y El Financiero documentaron que parte de las estructuras era visible desde el libramiento cercano y aparecía en imágenes satelitales de Google Maps desde febrero de 2025. El vocero del PAN en la Cámara de Diputados, Federico Döring, pidió investigar si autoridades tuvieron conocimiento previo del sitio y afirmó que una infraestructura de ese tamaño requería meses para instalarse.

En paralelo, La Jornada reportó que fuentes ministeriales investigan si estos centros están ligados a redes de contrabando de combustible procedente de Estados Unidos, en las que han sido señalados el exgobernador de Baja California Ernesto Ruffo Appel e integrantes de la Secretaría de Marina. Esta línea no ha sido confirmada oficialmente por la FGR.

¿Por qué importa?

El robo de combustible en México dejó de concentrarse únicamente en las tomas clandestinas conectadas a ductos de Pemex. Los aseguramientos recientes muestran instalaciones con tanques industriales, líneas de producción y capacidad para manejar millones de litros, lo que apunta a una operación más compleja que la ordeña tradicional. Especialistas citados por El Universal advierten que la legislación regula la operación de refinerías, pero no restringe la compra, importación ni transporte de esa maquinaria, que puede ingresar al país desarmada y ensamblarse en pocos días.

Hay, además, un patrón que se repite en casi todos los casos: los operativos concluyen con el decomiso del combustible y el equipo, pero sin personas detenidas. Ese desenlace deja abierta la pregunta sobre quién opera y financia estas redes, y es el principal reto que enfrentan las investigaciones.

Señales que generan dudas

Conviene separar lo confirmado de lo que aún no lo está. Primero, la naturaleza de las sustancias: en varios predios lo asegurado se describe como “posible hidrocarburo” o “producto químico” pendiente de análisis pericial, por lo que el término “combustible” es todavía preliminar. Segundo, la calificación de “refinería”: ninguna autoridad la ha empleado, y en el caso de Coatepec, Veracruz —difundido a finales de julio como otra refinería clandestina— el propio Gabinete de Seguridad lo desmintió y lo reclasificó como centro de almacenamiento. Tercero, el tiempo de operación: la afirmación de que estos sitios funcionaron durante meses proviene de señalamientos políticos y de registros satelitales que muestran estructuras, pero que no acreditan desde cuándo ni con qué fin operaban.

Fuentes

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