Nos divide más que la política y la religión, y casi nadie lo ha dimensionado.

Autor: KamaleonconK (Asistido con IA)
No hemos entendido las diferentes realidades de las diferentes infancias que conviven hoy en un mismo lugar llamado internet.
Durante mucho tiempo hemos pensado que la política y la religión son los temas que no deben discutirse en la mesa. Porque suelen terminar en conflicto. Pero hay algo más grande que esos dos temas, algo que al final se resume en una sola palabra: contexto.
El contexto de vida de cada ser humano. Y el problema surge cuando ese contexto es completamente distinto dentro de una misma línea del tiempo. Hoy estamos viviendo un choque generacional que no hemos dimensionado, y que nos divide más profundamente que cualquier debate político o religioso. Sobre todo, los nacidos entre 1981 y 1996 aproximadamente no lo ha terminado de entender.
Esta es la generación que vivió su infancia y adolescencia entre los años 90 y principios de los 2000. La que conoció un antes y un después de las redes sociales. Antes de Facebook, ya existían Metroflog, MySpace y el Messenger —ese programita con el que le dabas “en línea” a alguien y esperabas que te respondiera. Pero fue Facebook el que masificó el fenómeno, el que abrió la puerta a que las redes sociales dejaran de ser una rareza para convertirse en el centro de la vida social. Y de ahí vinieron los smartphones, las apps, la conectividad permanente.
Pero antes de todo eso, los mismos millennials disfrutaron de jugar en la calle, de tocarle la puerta al vecino, de buscar al amigo en la plaza pública o en algún negocio de videojuegos. La comunicación era comunitaria. Llegabas a casa de tu amigo, y si no estaba, la mamá te decía dónde estaba. Ibas a buscarlo. Hasta cierto punto, había más libertad en la calle, más familias que se comunicaban de verdad.
Lo interesante —y lo que nadie está discutiendo— es que el internet ha juntado en un mismo espacio a generaciones que nunca antes habían convivido de esta manera. Y en ese espacio chocan cosmovisiones completamente distintas. Muchas de esas opiniones pueden ser incorrectas, pueden ir en contra de derechos humanos. Pero también fueron formadas desde la infancia individual y colectiva, desde un contexto que no eligieron.
Las nuevas generaciones, por su parte, crecen en una hiperconexión, en una hipersexualización del contenido, la música y los videojuegos, en una normalización de las drogas y de cosas que hace cuarenta años simplemente no existían. Y eso también forma una cosmovisión. También divide.
Tomemos el feminismo como ejemplo. Es un movimiento reciente que ha despertado múltiples reacciones y múltiples resistencias. Los jóvenes más chicos entienden el punto: las mujeres y los hombres son iguales, las mujeres han sufrido, hay que respetarlas, escucharlas, valorarlas, entender que no son ni más ni menos que los hombres.
Pero al mismo tiempo, existen niños que replican discursos de sus padres. Padres que se oponen a este cambio, que creen que existe una especie de ley que beneficia a las mujeres, cuando la realidad es que son políticas para visibilizar una problemática que siempre existió: el abuso hacia las mujeres.
Y esas opiniones de los padres vienen de sus propios padres. Los millennials son padres que tuvieron padres boomers, nacidos después de la Segunda Guerra Mundial. Un contexto que mantuvo a los hombres con la idea de proveer, mientras a las mujeres se les asignó el rol de amas de casa y cuidadoras, en una economía donde cualquier persona que trabajara podía hacerse de una casa. Una opinión formada también por un contexto completamente distinto al nuestro.
Y los padres de esos boomers —los abuelos de los millennials— crecieron en una sociedad que prácticamente era la ley de la selva. Lo representan perfectamente las películas antiguas de México: balazos, caballos, tierras disputadas con carabinas, un gobierno que apenas empezaba a formarse después de una revolución. Una sociedad que pensaba que las mujeres eran objetos. Que una mujer con minifalda era una prostituta. Que una mujer que andaba de noche en la calle, o que bebía, era una mujer que no se respetaba. Mientras los hombres que hacían exactamente lo mismo eran aplaudidos.
Y es aquí donde juntamos a todas estas generaciones en internet. Cuando señores mayores —con esa forma de pensar creada en su contexto, lo que no lo justifica, pero sí lo explica— chocan con adolescentes o mujeres de veinte años que visten de una manera que en su época los hubiera colocado como “mujeres de baja categoría”. Esas opiniones de que las mujeres se lo buscaron por cómo andaban vestidas no son opiniones actuales. Son opiniones viejas que se van a pudrir conforme pasen los años.
Pero esto no es solo el feminismo. Las opiniones varían mucho dependiendo de la época, y hoy todas conviven en el mismo lugar. Mientras unos aplauden actos machistas porque les parecen cómicos, o porque creen que los hombres deben ser violentos por naturaleza, hay personas más jóvenes criticando esos comportamientos y chocando con ellos por una diferencia generacional que nadie nombra.
El mismo patrón se repite en la religión, la sexualidad, la música, los hábitos. Y también en la política.
En México, existen personas que crecieron bajo el PRI. Un régimen en el que manifestarse contra el gobierno podía costarte la vida. No es exageración: el 2 de octubre de 1968, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz ordenó la represión de una manifestación estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Murieron decenas de personas. La cifra exacta sigue siendo disputada. Eso es lo que significaba disentir en aquella época.
Después llegó la época de Vicente Fox, donde la libertad de expresión tuvo más sentido. Luego la época oscura de Calderón, cuando el crimen y la violencia se desataron en el país. Y el cambio de régimen con Morena y Andrés Manuel López Obrador, que para muchas personas representó un verdadero cambio. Son diferentes generaciones que vivieron diferentes épocas de este mismo país.
Y a pesar de todo eso, las generaciones más jóvenes critican al gobierno actual sin entender el cambio que existió. Lo hacen porque está en su naturaleza ser rebeldes, gritar injusticias, exigir que el gobierno solucione los problemas, aunque no entiendan todos los problemas. Y eso no está mal. Son sentimientos válidos. Desinformados, quizás. Pero válidos.
En el momento en que nos demos cuenta de que este choque generacional es lo que está causando la mayoría de las discusiones que tenemos —en la mesa, en internet, en las redes— podremos empezar a avanzar.
Somos una sociedad lastimada. No porque nos odiemos. Sino porque no nos hemos entendido. Porque no hemos entendido las diferentes realidades de las diferentes infancias que conviven hoy en un mismo lugar llamado internet. y eso que ni siquiera estamos hablando de las generaciones que vienen con inteligencia artificial y una realidad tecnológica que apenas esta por aparecer.
Desglose de autoría
El 93% corresponde a ideas, argumentos, ejemplos, estructura narrativa y voz del autor, extraídos directamente de sus audios. El 7% de IA incluye: corrección del rango generacional millennial, sustitución de “primera red social” por precisión histórica, matiz sobre la represión del PRI con mención documentada de la matanza del 2 de octubre de 1968, y edición mínima de fluidez sin alterar el tono ni los argumentos.
